Recuadros

 


¡ABAJO BUSH, ASESINO DE SU PROPIO PUEBLO, Y MASACRADOR
DE LAS MASAS DE IRAK Y MEDIO ORIENTE!

 

Después del paso del Huracán Katrina, la antigua ciudad de Nueva Orleans no existe más. Sólo ha quedado tierra arrasada, miles de cadáveres -probablemente decenas de miles, aunque no se sabe por la total censura de prensa establecida por el gobierno de Bush- que aún flotan en el agua contaminada y pestilente, y algunos miles de trabajadores, desocupados, y ancianos, en su mayoría negros y de origen latino, que se resisten a abandonar lo que queda de sus viviendas, aún a riesgo de morir. Es que esas ruinas y esa nada, es lo único que tienen.
Los trotskistas internacionalistas que firmamos esta declaración afirmamos y denunciamos que en Nueva Orleans, Mississipi y Alabama, estamos frente a una catástrofe natural que devino en masacre por absoluta responsabilidad del estado imperialista norteamericano, de Bush y su camarilla de petroleros, de republicanos y demócratas (que son, en verdad, un verdadero partido único de los "Republicratas"), del conjunto de la burguesía imperialista yanqui, contando con la complicidad de sus sirvientes de la aristocracia obrera y la burocracia sindical de la AFL-CIO. Porque estaban las condiciones para prevenir el huracán y sus consecuencias, y nada hicieron al respecto.
A Bush, a los monopolios, a la burguesía imperialista yanqui -como a toda clase poseedora- sólo les importan sus ganancias, sus negocios, sus guerras de saqueo y pillaje. Al imperialismo que empezó su carrera de potencia dominante borrando del mapa a Hiroshima y Nagasaki con dos bombas atómicas, ¡qué pueden importarle cientos de miles de trabajadores y explotados iraquíes masacrados; qué pueden importarle algunas decenas de miles de obreros y desocupados negros y latinos muertos en Nueva Orleans! ¡Qué pueden importarle, cuando en Estados Unidos, donde no hay hospitales públicos, cincuenta y tres millones de trabajadores (casi el 20% de la población) no tienen seguro médico, lo que significa no tener ningún tipo de atención y decenas de miles que mueren por enfermedades curables!
Por ello, los muertos de Nueva Orleans son los muertos de la clase obrera norteamericana y mundial: porque son los trabajadores, los obreros, los desocupados, sus hijos y sus padres ya ancianos, en su gran mayoría negros y de origen hispano, que sobrevivían con menos de 8.000 dólares al año -que en Estados Unidos significa ser casi indigente-, sin seguro médico, en viviendas ruinosas en las zonas más bajas e inundables de la ciudad, que no pudieron salir antes de la llegada del huracán porque no tenían auto.
Por el contrario, la burguesía de Nueva Orleans y las clases medias ricas se salvaron, salieron antes de la ciudad, y aunque parte de sus propiedades y viviendas hayan sido destruidas, recuperarán todo con el pago de los seguros. Ellos no están hacinados en estadios, sino muy confortables en sus casas de otras ciudades o en hoteles 5 estrellas.
El símbolo de esta catástrofe natural que derivó en una masacre de obreros y explotados por responsabilidad del estado yanqui y su clase dominante, es que cuando aún no han terminado de contarse los cadáveres en Nueva Orleans, decenas de trabajadores latinos indocumentados, sin contrato ni ningún derecho y por monedas, limpian los desechos y la mugre de la ciudad devastada, en medio del agua infectada, a riesgo de enfermarse, de accidentarse y morir, para que los grandes monopolios puedan rápidamente reconstruir la ciudad y hacer jugosos negocios y ganancias.
¡Así trata la burguesía yanqui a su propia clase obrera! Y lo hace abiertamente: la madre de Bush y esposa del ex presidente, cuando fue al estadio de Houston (un lugar donde la luz está prendida día y noche; la gente duerme en camillas una al lado de la otra, sin privacidad, suenan los llantos de los niños, el gemido de los enfermos y ancianos, y se acumula la basura), a ver a la gente alojada allí, dijo: "Es emocionante ver como todos aquí están felices y agradecen la hospitalidad, y creo que están muy bien porque, después de todo, esta gente ¿no era ya indigente y vivía muy mal antes de venir? Ahora están mejor de lo que nunca han estado". Sin palabras...

Crónica de una catástrofe largamente anunciada

La posibilidad de que un huracán grado 4 -como fue Katrina- arrasara con Nueva Orleans y con toda la región, era una catástrofe natural largamente anunciada y anticipada. Ya antes de 2001 los especialistas lo habían previsto como una de las catástrofes más probables, junto a la posibilidad de un terremoto en San Francisco. Es más, la llegada del huracán se anunció con varios días de anticipación.
Podría haberse evitado entonces que Katrina causara semejante destrucción y muerte, y luego del mismo, podrían haberse evitado la mayoría de las muertes que siguen ocurriendo y el desastre de cientos de miles de desplazados internos sobreviviendo en condiciones infrahumanas.
Los recursos necesarios hacerlo estaban, pero fueron utilizados para alimentar la ocupación de Irak, la maquinaria de guerra y los bolsillos de los monopolios con jugosos negocios. ¡Quinientos mil millones de dólares de déficit del estado que fueron a alimentar el aparato industrial-militar, es decir, la producción de fuerzas destructivas; miles de millones de dólares por día para financiar la guerra y la ocupación de Irak, y ni un centavo de los apenas 100 millones de dólares que se necesitaban para arreglar los diques de Nueva Orleans, ni para prevenir los efectos de los huracanes que, como el Katrina, asuelan normalmente la región!
Por eso, no sólo no se hizo nada para evacuar a los que no podían irse por sus propios medios por razones económicas, sino que tampoco se evacuó preventivamente a la gente que estaba en los hospitales y salitas barriales, geriátricos, etc., mucha de la cual fue encontrada ahogada al bajar las aguas. Los médicos y enfermeras debieron accionar los respiradores manualmente por falta de energía.
La atención a las víctimas recién comenzó a los cinco días de pasado el huracán. Sin embargo, los recursos necesarios para garantizar que, una vez producido el desastre, las cientos de miles de víctimas tuvieran y tengan inmediata atención médica y de calidad, comida, agua, vivienda, trabajo, también existen. Pero, nuevamente, están destinados a destruir y a asesinar en Irak, y a darles a la Halliburton, la Bechtel, etc., jugosos contratos para la "reconstrucción" de Nueva Orleans, y las ciudades afectadas en Mississipi y Alabama, como ya se los dieron para la "reconstrucción" de Irak (ver recuadro).

El cinismo descarado de la burguesía yanqui

El huracán Katrina provocó semejante devastación y muerte, porque la burguesía yanqui y su estado abandonaron conscientemente a los trabajadores negros e hispanos y a los pobladores pobres, negando dinero federal para reforzar los diques, no garantizando la evacuación de los que no podían irse por sus propios medios, cerrando los puentes para que la gente no pudiera huir al otro lado del río Mississipi, etc. Inclusive, muchos habitantes de los barrios humildes denuncian que uno de los diques fue dinamitado apara evitar que el agua fuera al Barrio Francés -el centro turístico de la ciudad- y por eso se inundó la zona más pobre, incluyendo sus escuelas y hospitales.
Por eso hoy, mientras lloran lágrimas de cocodrilo, estos carniceros ya se frotan las manos pensando en los buenos negocios que harán con la reconstrucción de Nueva Orleans, con sus costas ahora "limpias" de negros, hispanos y pobres, y con cientos de miles de trabajadores que se quedaron sin nada desplazados por todo el país, que serán mano de obra disponible y barata para esclavizar. Así, sin pelos en la lengua, el congresista republicano H. Baker declaró a la prensa: "¡Por fin acabamos con las viviendas sociales de Nueva Orleans! Nosotros no pudimos hacerlo, pero Dios lo hizo por nosotros."
A confesión de parte, relevo de pruebas: ¡el estado yanqui y su clase dominante son los responsables de esta masacre de obreros y explotados en Nueva Orleans, y son los que sacan beneficio de la misma!

La burguesía imperialista yanqui trata a su propia
clase obrera de la misma forma que trata a las
masas iraquíes y a los trabajadores
y explotados de sus semicolonias.
Medio millón de trabajadores de la devastada
Nueva Orleans Serán mano de obra esclava para
los patrones del Medio Oeste y el Delta del Mississipi

En medio de la devastación, decenas de miles de miembros de la Guardia Nacional recién regresados de masacrar en Irak y unos 20.000 marines, junto a un verdadero ejército de mercenarios de las compañías de seguridad privadas, ocupan militarmente Nueva Orleans. No están allí para rescatar ni ayudar a las víctimas: tienen licencia para matar, y están para garantizar la propiedad privada de los monopolios y de los patrones yanquis contra los "saqueadores"…, es decir, contra los trabajadores y los explotados que buscan en los supermercados y almacenes, agua mineral o algún alimento para no morir ellos y sus familias.
Los sobrevivientes de Nueva Orleans -70% de ellos trabajadores negros e hispanos y sus familias, 40% desocupados, analfabetos, etc.-, están desperdigados por todo el territorio de los Estados Unidos, hacinados en estadios, sin agua, sin alimentos, sin perspectivas, sin futuro, y como en campos de concentración, rodeados de policías y guardias nacionales que resguardan el "orden".
Al mismo tiempo, la devastación causada por el Katrina le viene como anillo al dedo a la burguesía yanqui para redoblar su ofensiva esclavizadora contra su propio proletariado. Así, gracias a las leyes de excepción por catástrofes que decretó Bush, los patrones podrán tomar trabajadores sin documentación sin ser sancionados (con la excusa de que la gente está indocumentada porque perdió todo); pagarles por debajo del salario mínimo, hacer subcontratos sin supervisión, pasar por alto el control de los sindicatos, etc. De esta manera, y apoyándose en la desesperación de más de 400.000 trabajadores que han perdido sus empleos por la catástrofe, se aseguran mano de obra muy barata, sin ningún tipo de protección social y fácil de reemplazar. ¡Las empresas de Louissiana, Mississipi y Alabama nada tendrán que envidiarles a las fábricas-campos de concentración de China, o a las terribles maquilas centroamericanas!
Este es el altísimo precio que pagan los trabajadores y los explotados norteamericanos el no haber podido impedir -por responsabilidad de la aristocracia obrera y la burocracia sindical de la AFL-CIO- las aventuras coloniales de su propia burguesía imperialista, sus triunfos contrarrevolucionarios en Medio Oriente y su redoblada ofensiva sobre el mundo semicolonial: cada vez más la burguesía yanqui trata a su propia clase obrera -y sobre todo, a los sectores más explotados como son los negros y los inmigrantes-, de la misma manera que trata a las masas iraquíes, a los explotados de Afganistán, a los trabajadores de su patio trasero latinoamericano.
La masacre de Nueva Orleans no ha hecho sino mostrar abiertamente este feroz ataque contra la amplia mayoría del proletariado norteamericano que viene profundizándose, así como también la creciente tendencia a la bonapartización del gobierno y el régimen norteamericanos, es decir, la tendencia a imponer un régimen interno cada vez más autoritario, policíaco y de terror contra las masas. (Ver recuadro)

Así, el desempleo en los Estados Unidos está en un 6%, pero va de un 12 a un 60% entre los negros y latinos, principalmente los jóvenes. En Nueva Orleans, la tasa de desempleo entre los negros ya era de 40% antes del Katrina.
Decenas de millones de personas no tienen seguro médico, y dependen de los cada vez más miserables y escasos subsidios del estado para alquilar vivienda, mandar a sus hijos a guarderías y a escuelas. Las cárceles están superpobladas de hijos de trabajadores negros y latinos y, al igual que en China, son utilizados por compañías privadas para producir como mano de obra esclava.
Los trabajadores ocupados -muchos de ellos en empleos "basura", temporarios, con salarios mínimos, etc.- están sometidos a una terrible flexibilización laboral y superexplotación, trabajando 56 horas semanales, y bajo convenios esclavistas firmados por la burocracia sindical de la AFL-CIO que pactan congelamiento salarial, eliminación de aportes jubilatorios, a cambio de que no haya despidos, etc.
Los monopolios yanquis han trasladado gran parte de su producción a sus plantas de China y a las maquiladoras de América Latina -ahora concentradas en su mayoría en Centroamérica, gracias a la imposición del CAFTA-, haciendo competir a los obreros norteamericanos con la mano de obra esclava de los obreros chinos, centroamericanos y latinoamericanos. ¡Negocio redondo para la burguesía yanqui!: tiene obreros esclavos en las semicolonias, y tiene obreros cada vez más esclavos, con salarios de miseria y cada vez con menos conquistas, al interior mismo de los Estados Unidos!
La responsabilidad por esta terrible situación de la amplia mayoría de la clase obrera norteamericana, la tiene una pequeña franja de aristocracia obrera y la burocracia sindical de la AFL-CIO que le impusieron al proletariado la subordinación a su propia burguesía imperialista. Son un puñado de aristócratas y burócratas obreros sirvientes de su propia burguesía imperialista y del régimen norteamericano que les pagan sus privilegios y su alto nivel de vida con las migajas de las superganancias que los monopolios obtienen con el saqueo, las guerras y la superexplotación de los trabajadores en el mundo semicolonial.

¡Abajo la burocracia sindical de la AFL-CIO,
ese ministerio de colonias del imperio!
¡Vivan las nuevas organizaciones de lucha
que está poniendo en pie la clase obrera norteamericana
que ha comenzado su despertar!

Pero esta actuación de la AFL-CIO como un verdadero ministerio de colonias de su propia burguesía imperialista, y el haber permitido y apoyado semejante ataque contra el proletariado norteamericano y destrucción de sus conquistas, le ha costado prácticamente la desintegración a esa central sindical. No solamente porque cuenta con una de las tasas de afiliación más bajas del mundo (9%), sino que viene de dividirse por peleas entre distintas fracciones de la burocracia.
Los revisionistas y renegados del trotskismo que en los '90 se pusieron a los pies de esa burocracia de Sweeney y de Hoffa y de su política de "organizar a los no organizados" con la que profundizaron la entrega de las conquistas obreras, hoy nos hablan de la "crisis" de la AFL-CIO y se lamentan de la misma.
Los trotskistas internacionalistas que firmamos esta declaración, por el contrario, no lamentamos en lo más mínimo la crisis y desintegración de ese ministerio de colonias y cueva de traidores que es la AFL-CIO. Porque mientras la AFL-CIO se desintegra, y antes de poner en pie una nueva central sindical, la clase obrera norteamericana se está despertando en lucha política contra la guerra de Irak, acicateada por la heroica y tenaz resistencia de las masas iraquíes, y por los duros golpes del látigo del capital y la ofensiva a la que la somete su propia burguesía imperialista llevando cada vez más sus condiciones de vida al nivel de las de sus hermanos de clase de Irak, Asia, América Latina.
Así, mientras crece el rechazo de amplios sectores de las masas norteamericanas a la guerra en Irak, multiplicado luego de la masacre de Nueva Orleans, se constituyen en todo el país nuevos organismos y organizaciones de lucha contra la guerra, en apoyo a los damnificados por el Katrina y de apoyo a sus principales víctimas, los trabajadores y el pueblo negro.
Una importante vanguardia obrera combativa se ha agrupado en el Movimiento de la Marcha del Millón de obreros, que levanta un programa de clase, de lucha contra la burocracia sindical de la AFL-CIO, de enfrentamiento a su propia burguesía imperialista frente a la guerra de Irak, y de defensa del internacionalismo proletario. Los portuarios de Oakland -organizados en el Local 10 del sindicato portuario y fundamentales impulsores de ese Movimiento-, paralizaron el 19 de marzo pasado todos los puertos de la Bahía de San Francisco en contra de la guerra de Irak.
Luego de que se constituyera un piquete en la puerta del rancho de Bush en Fresno, impulsado inicialmente por Cindy Sheehan cuyo hijo Casey era soldado y fue muerto en Irak (por ello, el piquete recibió el nombre de "Camp Casey"), han surgido más de 1500 piquetes contra la guerra y por el inmediato retiro de las tropas yanquis, de una punta a otra de los Estados Unidos. Hoy, frente a la catástrofe de Nueva Orleans, resurge también con enormes fuerzas el movimiento negro, poniendo en pie miles de comités de ayuda a las víctimas, de redes de coordinación, de agrupamientos y movimientos de lucha, etc.
La tarea de los revolucionarios es la de desarrollar, fortalecer, extender y centralizar las nuevas organizaciones de lucha de las masas que éstas están construyendo, junto a las seccionales de los sindicatos arrebatados a los traidores de la AFL-CIO. Es que, sin duda alguna, será a partir de allí que se pondrá de pie el proletariado norteamericano como batallón fundamental de la clase obrera mundial.

¡Abajo Bush, asesino de las masas iraquíes y
de los trabajadores y explotados de Nueva Orleans!
¡Abajo el partido de los "Republicratas", todos socios
de Bush en las aventuras coloniales y en la
explotación de la clase obrera norteamericana!
¡Tribunales obreros y populares para juzgar
y castigar a todos los responsables de la masacre!

Son estas nuevas organizaciones de lucha del proletariado y los explotados de los Estados Unidos las que tienen que tomar en sus manos la tarea de garantizar la vida de los trabajadores sobrevivientes de la masacre de Nueva Orleans, y de poner en pie una gran lucha nacional para que paguen todos los responsables de la misma, y contra la guerra de coloniaje y la ocupación de Irak. ¡La suerte de los trabajadores y explotados afectados por la catástrofe de Nueva Orleans, Mississipi y Alabama no puede quedar en manos del estado yanqui, el gobierno de Bush, los republicanos y demócratas y los monopolios: ¡ellos son los verdugos de los obreros norteamericanos, como lo son de los trabajadores y los pueblos oprimidos del mundo!
¡Abajo Bush, asesino de las masas de Medio Oriente y de las propias masas norteamericanas en Louissiana, Alabama y Mississipi! ¡Abajo el partido de los "Republicratas", todos socios de Bush en las aventuras coloniales y en la explotación de la clase obrera norteamericana!
¡Viva la heroica resistencia de las masas iraquíes! ¡Por la derrota del imperialismo norteamericano y de todas las tropas invasoras en Irak! ¡Todas las tropas de vuelta "a casa"!

En las miles de movilizaciones de apoyo a las víctimas del Katrina y en repudio a Bush y sus secuaces que se están realizando en los Estados Unidos, la perspicacia de las masas se expresa en un extraordinario afiche que, sobre las fotos de frente y perfil de Bush, Cheney, Condoleeza Rice y compañía, titula: "Buscados por asesinato en masa". ¡Juicio y castigo a ellos y a todos los responsables de la masacre! ¡Tribunales obreros y populares para juzgarlos y castigarlos!
Para que la clase obrera -que es la que ha puesto los muertos en Nueva Orleans-, tome en sus manos el futuro y el destino de los trabajadores damnificados, es necesario luchar por coordinar, centralizar y extender en todo el país Comités obreros y populares de supervivencia de los damnificados del Katrina, totalmente independientes del estado y de sus instituciones, que junto a las organizaciones obreras y a los piquetes anti-guerra, organicen y centralicen la ayuda a las víctimas.
Son los patrones yanquis y su estado, responsables de la masacre, los que tienen que pagar sus costos: ¡basta de contratos millonarios a los monopolios para la "reconstrucción"; basta de subsidiar a las compañías de seguros, basta de gastar miles de millones de dólares para masacrar en Irak, mientras a los trabajadores que perdieron todo apenas se les prometen 2000 dólares miserables que aún ni siquiera llegan!
¡Salario mensual al nivel del costo de la canasta familiar e indexado según la inflación para todos los obreros damnificados y para todos los desocupados de Louissiana, Alabama y Mississipi! ¡Trabajo para todos ya, repartiendo las horas de trabajo entre todos los brazos disponibles, con salarios dignos! ¡Seguro de salud, viviendas dignas gratuitas, y educación garantizadas ya por el estado!

Para impedir que los patrones responsables de la catástrofe se llenen ahora nuevamente los bolsillos con la "reconstrucción": ¡Expropiación sin pago y bajo control obrero de todas las fábricas, depósitos, propiedades de la burguesía que huyó de Nueva Orleans! ¡Plan de obras públicas bajo control de las organizaciones obreras y de los comités de damnificados, y financiado con impuestos progresivos a las grandes fortunas y al capital financiero, para reconstruir Nueva Orleans que sólo resurgirá como Comuna obrera y popular!
¡Fuera la Guardia nacional y sus tropas masacradores del pueblo iraquí, de Nueva Orleans, Biloxi y todas las ciudades afectadas!
Hay que poner en pie Comités de vigilancia obreros y populares armados para defender la vida, la familia y las viviendas de los trabajadores y los explotados!
Los obreros portuarios de Oakland, el Movimiento de la Marcha por el Millón de obreros, los 1500 piquetes antiguerra "Camp Casey" de todo el país, el Movimiento "¡Traigan de vuelta las tropas ya!", las organizaciones del movimiento obrero negro, las de la vanguardia obrera y combativa, las organizaciones de lucha contra la guerra de Irak, tienen en sus manos la posibilidad de conformar ya un Comité Nacional contra la guerra de Irak y en apoyo a los trabajadores y explotados de Nueva Orleans, para tomar estas tareas en sus manos.
La movilización contra la guerra de Irak que diversas organizaciones preparan para el próximo 24 de septiembre puede ser una gran oportunidad para iniciar esta gran lucha nacional, y para que el proletariado norteamericano, y en primer lugar, los obreros negros e inmigrantes tratados como parias, comiencen a ponerse de pie de una punta a otra de los Estados Unidos.

Toda solidaridad con las víctimas debe ser a través
de las organizaciones de lucha obreras y populares
de Estados Unidos

El gobierno de Chávez, y Fidel Castro -pilares del Foro Social Mundial- han salido a solidarizarse con Bush frente a la devastación provocada por el Katrina, y le han ofrecido petróleo en el caso de Chávez, y médicos en el caso de Fidel.
Los trotskistas internacionalistas que firmamos esta declaración llamamos a los trabajadores y los explotados de todo el mundo a condenar esta solidaridad con Bush y los responsables de que la catástrofe natural del Katrina deviniera en una masacre de obreros y explotados.
Al mismo tiempo, llamamos a los trabajadores y las masas venezolanas, cubanas, de América Latina y del mundo, a luchar por que toda solidaridad con los damnificados sea realizada a través de las organizaciones de lucha obreras y populares de los Estados Unidos.
De lo contrario, toda ayuda caerá en manos del estado yanqui, es decir, de las empresas, de los patrones. Por ejemplo, serán los monopolios petroleros -los mismos que tienen jugosos contratos de explotación en Venezuela- los que se beneficien, y no los obreros y los explotados, si Chávez le manda (más) petróleo a Bush: los monopolios lo comprarán a 6 dólares o menos el barril, y los venderán a 70 dólares en los Estados Unidos llenándose los bolsillos, mientras las víctimas del Katrina deberán pagar cada centavo de combustible que ya está carísimo y subiendo de precio.
De la misma manera, si Fidel Castro le envía médicos cubanos al estado yanqui, éstos, lejos de estar a disposición de los trabajadores y explotados, irán a los estadios y campos de concentración de evacuados escoltados por la Guardia Nacional y los marines asesinos.
¡Toda la ayuda y solidaridad de la clase obrera mundial, a través de las organizaciones obreras de lucha del proletariado norteamericano! ¡Nada con Bush, ni con los "Republicratas", ni con las transnacionales imperialistas!

¡Fuera Bush de Argentina!
¡Fuera yanquis y todos los
imperialistas de América Latina!

Los trabajadores y los explotados de América Latina tenemos que hacer un compromiso de honor ante nuestros hermanos de clase masacrados en Irak y en Nueva Orleans por los carniceros yanquis: ante la Cumbre de las Américas a realizarse el 4 y 5 de noviembre, hay que impedir que el asesino Bush ponga un pie en Mar del Plata, Argentina, y en América Latina.
A Bush se lo echa con la clase obrera y los explotados en las calles en toda América latina, con sus métodos de lucha, con el piquete, el corte de ruta, y la huelga general. Es necesario organizar un a lucha continental unificada, y la huelga general con piquetes y cortes de ruta en Argentina para el 4 y 5 de noviembre. Pero para ello, es necesario romper la política de colaboración de clases que impone el Foro Social Mundial, y los pactos y treguas de la burocracia sindical y las direcciones reformistas que -con la colaboración de los renegados del trotskismo que forman el "ala izquierda" de ese Foro- sostienen a los gobiernos cipayos y sirvientes de Bush como el de Kirchner, Lula, Vázquez, Lagos, a Rodríguez y al régimen de la Rosca en Bolivia.
Romper las treguas y pactos, organizar un lucha continental unificada y la huelga general en Argentina, ¡ese es el camino para que Bush no pueda pisar tierra latinoamericana; esa sería la mejor ayuda a los obreros y explotados norteamericanos afectados por el Katrina, víctimas de la sed de ganancias de su propia burguesía imperialista, y para las masas iraquíes que resisten heroicamente la ocupación imperialista!

15 de Septiembre de 2005.-


Agrupación obrera estudiantil "Octubre Rojo
Internacionalista" (ORI), de Bolivia

Comité Organizador del Partido Obrero
Internacionalista (CO-POI), de Chile

Liga Trotskista Internacionalista (LTI), de Perú

Liga Obrera Internacionalista (CI)-
Democracia Obrera, de Argentina



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LA TENDENCIA A LA BONAPARTIZACIÓN DEL GOBIERNO Y DE RÉGIMEN NORTEAMERICANO

El imperialismo yanqui consiguió salir del crac que en 2001 había golpeado a su interior, mediante guerras de coloniaje como en Irak y Afganistán, descargando los costos de la crisis sobre los trabajadores y los pueblos oprimidos del mundo y sobre su propia clase obrera, desarrollando fuerzas destructivas con un déficit de 500.000 millones de dólares del estado financiando inversiones en armamento y en aparato industrial militar, y haciéndoles pagar parte de la crisis a sus competidores imperialistas europeos y japoneses.
Pero la relativa estabilidad que hoy ha logrado en la economía y la política mundiales es sólo un respiro, porque para salir históricamente de la crisis el imperialismo necesita terminar de saquear a su antojo a las ex repúblicas soviéticas y a Rusia, transformar a China nuevamente en una colonia, rediseñar las fronteras de América Latina y del mundo semicolonial según sus necesidades. Ello significará nuevas y superiores aventuras guerreristas, y para ello necesita derrotar a su propio proletariado. Cada vez se le hace más aguda al imperialismo norteamericano la contradicción entre el régimen de guerras y terror que, como potencia dominante, impone a cada paso en el planeta, y el régimen interno norteamericano y sus formas "democráticas".
La actuación del gobierno de Bush frente a la catástrofe del Katrina, la actual militarización de Nueva Orleans y demás ciudades afectadas, no hace más que expresar la creciente necesidad de la burguesía norteamericana de golpear aún más duramente a su propio proletariado, y de imponerle un régimen de terror, tratándolo como trata a las masas en Fallujah y en las semicolonias, es decir, las tendencias a la bonapartización del estado y el régimen norteamericano. Expresa la necesidad de provocarle nuevas y cruciales derrotas a la clase obrera, que le permitan asentar un régimen interno cada vez más autoritario y policíaco, consecuente con su ofensiva contrarrevolucionaria a nivel mundial. El fraude electoral de 2000, las "Leyes patrióticas" y demás ataques a las libertades democráticas impuestas luego del 11 de septiembre de 2001, el aumento de poder de la CIA, la creación del Departamento de seguridad interior, las leyes antihuelgas como la Ley Taft-Hartley, la militarización de las fronteras y aeropuertos y hoy de las ciudades devastadas por el Katrina, y el feroz ataque a las conquistas y el nivel de vida de su propio proletariado, son sólo algunos de los pasos de la burguesía imperialista yanqui en este sentido.


LOS MONOPOLIOS HACEN JUGOSOS NEGOCIOS CON LA MUERTE

de los explotados y la destrucción de Nueva OrleansEl área del Golfo de México, y en particular el puerto de Nueva Orleans, son vitales para el comercio exterior de los EEUU, así como para la economía del Medio Oeste. Por dicho puerto salían la mitad de las exportaciones norteamericanas de trigo, maíz y soja, y también gran cantidad de productos de la propia zona del Golfo, como ostras, pollos, algodón y azúcar. Por el mismo también entra y se almacena entre el 30% y el 40% del petróleo que compra EEUU al exterior, además del producido en el Golfo de México (que es el 20% del total utilizado por el país); así como también prácticamente todo el café que entra a los EEUU, para su posterior comercialización y distribución, que significa casi el 50% de todo el café que se comercializa en el mundo.
Por ello, cuando ni siquiera terminan de contarse los cadáveres de la masacre de Nueva Orleans, mientras los trabajadores y los explotados que han sido sus víctimas ven sus vidas destruidas, sus trabajos y sus pocas posesiones perdidas, los monopolios y patrones norteamericanos ya están contando los billetes de las jugosas ganancias que están haciendo con la sangre y el sufrimiento de las víctimas, y con los negocios de la reconstrucción de Nueva Orleans, de su puerto y las zonas devastadas.
Las primeras beneficiadas son las compañías petroleras, que mantienen altísimo el precio del petróleo y el gas, aprovechando que el huracán dejó fuera de servicio muchas torres de extracción de gas y petróleo en el Golfo de México, y 9 de las 14 refinerías de la región.
Las compañías de construcción de edificios, casas prefabricadas, de infraestructura, carreteras, etc., junto a las dedicadas a la limpieza y desinfección de predios, acarreo de basura, transporte de materiales y personas, están haciendo fortunas, beneficiándose además con las leyes de excepción ante catástrofes que les permiten tomar mano de obra esclava, como explicamos en la declaración.
Estas leyes permiten también que los organismos estatales otorguen contratos sin licitación previa. Por supuesto, los mejores contratos ya han ido para las conocidas Halliburton y sus filiales Kellogs, y demás empresas ligadas al vicepresidente Cheney; para la Bechtel, Grupo Shaw, y demás compañías que también se quedaron con los mejores contratos en Irak.
La Bechtel ya se ha quedado con un contrato para construir barrios enteros de viviendas prefabricadas en nuevos sitios de Louissiana y Alabama, para reubicar a la gente que vivía en Nueva Orleans. El grupo Shaw ya cerró contrato por 100 millones y está buscando terrenos aptos para instalar sus casas en Slidell, a pocos kilómetros de Nueva Orleans.
La Halliburton ya consiguió un contrato de 500 millones sólo para la reparación de 3 bases militares de la zona. En total ya se han cerrado cientos de millones de dólares en contratos, y se espera que se cierren miles de millones en las semanas venideras. El gobierno ya ha votado 62.000 millones en ayudas y reconstrucción y se considera que esto es solo una "cuota inicial". Los empresarios de la zona se relamen porque ya están consiguiendo subcontratos para suministrar material y obras de infraestructura, transporte de material y personal, etc.
Las grandes cadenas de hoteles, los explotadores de casinos y las compañías de turismo, ya están haciendo grandes planes para una Nueva Orleans más linda y atractiva, planificando incluso un super Carnaval (llamado "Mardi Gras") para el próximo febrero, aprovechando que el barrio francés, corazón de la vieja Nueva Orleans, está seco, ya que sólo sufrió el viento huracanado y la lluvia, pero no la inundación, y sus mejores edificios pueden ser fácilmente restaurados.
Otros que están muy felices son los comerciantes de Houston (importante ciudad y puerto de Texas, el estado de Bush y sede de las compañías que más dinero pusieron en su campaña electoral), debido a que el grueso de los evacuados más golpeados por la catástrofe fueron trasladados al estadio de esa ciudad, pero también fueron para allí -en hoteles, edificios del gobierno, casas particulares, cuarteles reacondicionados, etc.- otros evacuados no tan pobres. Esto asegura para esa ciudad a todo nivel una gran afluencia de pedidos, de trabajo, de puestos de trabajo, etc., y se beneficiarán del dinero puesto a disposición de los evacuados por el gobierno y las ONGs.
¡Este es el sistema capitalista en su época imperialistas, el que el Foro Social Mundial y las direcciones traidoras dicen que es posible "humanizar"! Un sistema que, como decía Marx, nació "cubierto de lodo y sangre", y que en su época imperialista de declinación y agonía, se prepara para abandonar la escena histórica de la misma manera: "cubierto de lodo y sangre", de lodo del Mississipi, de polvo de los parajes desérticos de Irak y Afganistán, de la sangre de los obreros y explotados del mundo, y también de Nueva Orleans y los Estados Unidos.

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